lunes, 20 de junio de 2011

Vaya usted con Dios

Marcos era creyente,si,
pero no una cosa que dijeramos,
creyente y practicante.
Es decir que no era,
de los que van a misa los domingos.
Pero eso si,Dios vivia con él.
En su corazón,sin dudas.
Y le hablaba a menudo,
cuando menos se lo esperaba.
El también le hablaba a veces,
con la certeza de que lo escucharía.
Pensaba como el común de la gente,
que Dios vivía en todos los corazones,
por lo tanto no era nada extraordinario,
que en el de él también estuviera.
Era su guía personal,
y cuando algo no salía bien,
o al menos no como esperaba,
se solía decir a si mismo,
"los caminos del señor son misteriosos"
aunque la frase sonaba en su mente,
tal como su estado de ánimo.
Siempre trataba de ponerle,
un poco de buena actitud a su vida,
pensando que el Señor,
sabría valorar su buena voluntad,
en seguir por sus caminos.
Su debilidad eran las mujeres,
ah como pensaba en ellas,
como las miraba,
como le gustaban sus curvas,
que tentadoras eran para él,
pero no tenía suerte con ellas.
A menudo cuando hablaba con el señor,
quería tocar ese tema,
el de las mujeres,
pensaba que no podia haber,
mejor consejero sobre el tema,
"no es bueno que el hombre este solo"
pensaba fuertemente para que lo oyera,
pero el Señor se llamba al silencio,
y desaparecía como para navidad.
Porque el sabía pedirle cosas,
para navidad,pequeñeces.
cierta vez venía caminando,
ya sin cigarrillos y sin dinero,
le dijo al Señor,
tu sabes mis necesidades Señor,
y que soy humilde y no pido mucho,
tan solo que aparezca un cigarrillo,
y llegó a su casa sin encontrar nada,
pero su madre le había dejado,
un cartel que decía,
sali de compras,vuelvo pronto,
te dejo unos cigarrillos,
y había un atado de cigarrillos,
sobre la mesa junto al cartel.
Fue entonces cuando reparó,
que el señor estaba en todos los corazones,
y podía convencerlos de hacer el bien,
y se dijo a si mismo,
"el Señor es mi pastor...
nada me puede faltar"
Excepto una mujer !!!
pensó fuertemente para ver,
si el Señor se daba por aludido.
Si Señor,las mujeres eran todo un tema,
él pensaba que eran,
como un supermercado de mimos,
caricias y besos,
de esos que no se les acaba el stock,
es más algunas parecían tener de oferta,
ciertos productos  muy apetecibles,
pero ese ya era otro tema,
era como tener hambre,
y pedir una vaca,
no podía pedirle eso al Señor.
Pero que bien que lucian sus productos,
en algunos de esos supermercados,
a veces se decía a si mismo,
¿se podrá tocar la mercadería?
Pero ya se imaginaba la respuesta,
"política de la casa del Señor,
la mercadería no se toca"
Cuando pensaba en lo que podría hacer,
con lo que algunas mujeres llevaban,
se decía ,es toda una juguetería...
para este pobre pibe.
Y en el colectivo,
si subía alguna de esas,
y por casualidad estaba cerca,
se decía "es el sueño del pibe"
llevarse la juguetería a su casa.
Era tan patética su asociación,
de una cosa con la otra,
que al ver una propaganda de juguetes,
muy sofisticados y costosos,
se decía "es la lujuría"
como si de una mujer se tratara.
El supermercado era todo un tema,
para su pensamiento sobre ellas,
una chica podía tener muy buenas pechugas,
o cintura de pollo,
tener muy buenos duraznos,
o solo limones,
tener un jamonazo barbaro,
o solo vender pescado,
tener polenta o ser una anchoa,
y un sin fin de asociaciones parecidas.
Que hambre que le tengo,
era su pensamiento casi usual,
hasta era posible que tuviera hambre,
en serio solo de verlas.
Miraba el cielo y decía,
no es justo que pase hambre,
habiendo tanta carne.
Probablemente eso era lo que lo hacía comer,
como un desenfrenado en la mesa.
Tanto que le costaba,mantener la linea.
Las chicas no eran lindas o feas,
solo eran ricas o insulsas.
Un piropo suyo era "que ricura"
o "cosita rica" mas habitualmente.
Andar antojado de algo rico,
era de lo mas normal.
Asi que los Kioscos eran,
parte del repertorio,
a la hora de un piropo,
una chica podía ser un "bombon"
un "bombonazo" o un "caramelito"
rara vez pensaba en ellas,
de otra manera.
Aquella mañana salió,
a buscar cigarrillos y sintió su voz,
-Creo que te hace falta algo-
encontró un cigarrillo,
nuevo en el suelo y lo levantó,
mientras lo encendía,
penso fuertemente,
seguro de que era el momento,
más adecuado para decirlo,
-si, no digo una vaca pero...
un bombon aunque mas no sea-
pero no hubo respuesta.
Llegó de regreso a casa,
y se encontró con una sorpresa,
sintió la voz de una mujer,
que le decía-estas fumando mucho-
la buscó por toda la casa,
pero no la encontró,
refunfuñando dijo,
esta se debe creer que es mi madre,
-solo esto me faltaba no?
y ella -no soy tu madre-
-y quien entonces? la Virgen María?
y ella-no tampoco soy la Virgen-
estupefacto dijo-Jesus!!!
y ella-no esta escuchándote-
-ah bueno se puso una secretaría!!!
exclamó sorprendido,
-Cuánto tiempo estaremos así?
preguntó impaciente,
y ella- no lo sé-
la respuesta no era lo que esperaba,
pero igual lo tranquilizó.
Se quedó pensando en Dios,
¿dónde se habría ido?
¿porqué dejar una secretaria?
A juzgar por lo útimo que dijo,
tal vez fué a buscar un bomboncito !!!
pensaba golosamente.
Sería bueno prepararse entonces,
se dió un baño y se cambió,
salió a caminar sin apuros,
miraba todo sin perdese detalles,
buscaba una señal,un camino,
¿cuánto podría demorarse?
¿dónde sería el encuentro?
A medida que veía como pasaban,
las chicas por la calle,
mas se preguntaba,
¿cómo sabré que es ella?
Al llegar a la Plaza,
la escuchó a ella otra vez,
-¿es esto lo que estabas buscando?-
Miró hacia todas partes,
como no veía ninguna mujer,
siguió escrutando todo,
unos pasos más adelante,
encontró un cigarrillo nuevo,
lo levantó y lo guardó pensativo,
recien entonces le contestó,
-probablemente,probablemente-
mientras pensaba que era una señal,
por fin una señal,sin dudas.
Se sentó en un banco de la Plaza,
Seguro que allí sería el encuentro,
mientras pensaba -un bomboncito!!!
Nada pasó ese día,
pero siguió concurriendo a la Plaza,
por varios días más,
seguro que no podía estar equivocado,
la señal había sido clara,
debía ser en la Plaza,
pero todavía tenía una duda,
¿cómo sabría que era ella?
¿habría otra señal?
pensó que no encontraría un cartel,
como el que dejara su madre,
que dijera claramente,
esta es tu chica,
tampoco confiaba en la secretaria,
pero no podía evitar tentarse,
cuando pasaba el diariero,
tal vez encontara una respuesta,
auque más no sea en el horóscopo.
Lo ponía sobre su falda,
para evitar taparse la cara,
y que no lo viera,
leia todos los signos,
por si acaso en uno,
dijera que encontraría su pareja,
entonces si ella era de ese signo,
bien podría ser la señal,
que tanto estaba esperando.
Despues de todo era usual,
conocer a alguien nuevo,
y despues de presentarse,
preguntarle su signo,
pasaría desapercibido,
seguramente daría resultado.
Ese día se acicaló,
como de costumbre y salió,
rumbo al lugar del encuentro,
encontró al diariero en el camino,
no pudo esperar y lo compró,
mientras caminaba,
leía impacientemente,
hasta que encontró el mensaje,
"conoceras al amor de tu vida"
correspondía a Escorpio,
se sentó en un banco,
cerca de un bombon,una ricura,
pasaron los minutos,
sin que ella reparara en él,
entonces encendió un cigarrillo,
ella metió su mano en su cartera,
saco un cigarrillo,
y luego le pidió fuego,
él no podía esperar más,
quería saber si era ella,
entonces le preguntó,
¿sos de Escorpio?
a lo que ella contestó,
con una sonrisa-si-
rapidamente se presentó,
-yo soy Marcos-
ella le extendió la mano,
al tiempo que le dijo,
-yo soy Verónica-
y así comenzaron la plática,
que duró largo rato,
como era vecina del lugar,
luego la acompañó a su casa.
Pasaron los días de Marcos,
muy plácida y detenidamente.
Cada momento junto a Verónica,
le parecía un siglo,
sobretodo los momentos,
de caricias y besos.
Exceptuando cuando él,
pensaba en acariciar sus...
bellas voluptuosidades,
entonces casi siempre,
la escuchaba a ella decir,
-no deberías hacer eso todavía-
era "la secretaria del Señor"
quien otra podría ser,
él pensaba fuertemente,
-eres una criticona!!!
pero eso no parecía hacerla cambiar,
pues no había ocasión,
en que no se lo recordara.
El a veces dudaba de que fuera mujer,
y en ocaciones pensaba,
que tal vez fuera asexuada,
como los ángeles,
solo esto último,
lo hacía ser mas paciente.
Pero para su suerte,
Verónica era muy mimosa,
y gustaba de sus caricias,
y él no escondía sus intenciones,
es más, osaba propinarle algunas,
de esas que él tanto gustaba,
pese a las amonestaciones,
de "la secretaria del Señor"
las relaciones con "la secretaria"
eran cada vez peores,
sobretodo cuando el pensaba,
en ir un poco más lejos aún,
cosa que no podía sacar de su mente,
y consecuentemente,
las amonestaciones eran mas severas.
la tensión era tal,
que ya se trataban de usted.
El extrañaba al Señor,
él comprendería sin duda,
sus pasiones y necesidades,
no como esta mujer,
que se parecía tanto a un ángel,
como una arpía !!!
Eran dias de verano,
estaba junto a Verónica,
a solas en el jardín,
tomando un poco de sol,
No tardaron en caer en besos,
y caricias apasionadas,
Ella no tardó en amonestarlo,
-lo que usted esta planeando -
-es un pecado-
él hizo oidos sordos,
y continuó acariciándola
ella prosiguió...
-si no quiere escucharme...
-vayase usted al diablo-
él ya lanzado sobre Verónica,
y harto de sermones,
y amonestaciones le contestó
-Vaya Usted con Dios-

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